El Panteon de Belen de Guadalajara

"Pancho y el Rosario"
Historia por Gisela

Era temporada de Cuaresma, y habia caido la noche, los
trabajadores que andaban dandole mantenimiento al Hospital Civil viejo, se retiraron a descansar del lado de los terrenos del Panteon, al rededor de la fogata que habian encendido, entre las lapidas, mas bien sobre uno de los caminos del lugar.

En la fogata, era donde iban a preparar sus alimentos para la cena, y por precaucion acomodaron sus gabanes para dormir cerca de la misma.

El jefe de la obra un tal Pancho, se habia retirado a descansar a los portales del Panteon de Belen donde se encuentran los columbarios, que estan llenos de placas con los nombres de los muertos.

Pancho estaba recostado sobre su gaban, boca arriba con el sombrero sobre la cara, no hacia frio, era Abril.

Entonces uno de sus trabajadores se le acerco para ofrecerle algo de cenar e invitarlo a rezar el Santo Rosario, ya que era temporada de Cuaresma.

A lo que Pancho respondio: "Que no lo estuvieran molestando, que estaba cansado y que el no andaba con esas beaterias de viejas cucarachas de templo," y siguio en su posicion de descanso volviendose a poner el sombrero en la cara.

Pasado un rato, empezaron a escucharse los murmullos de los hombres rezando el Santo Rosario, alla a lo lejos, y se alcanzaba a ver el resplandor de la fogata que poco a poco iba disminuyendo de intensidad.

En eso, Pancho escucho ruidos en las hojas secas, a los alrededores de las lapidas del terreno, y penso que era uno de sus trabajadores con la misma cantaleta de ir a rezar el Rosario, empezo a sentir frio, mucho frio.

Pero el hombre no llegaba, se escuchaban las pisadas y dejaban de escucharse, y volvian a sentirse los pasos entre la hierba seca.

Pancho desconfio, y fue cuando se asomo por debajo de su sombrero
y alcanzo a ver una luz como de linterna, pero rojiza, a unos 25 metros de distancia, y vio que se acercaba del lado opuesto de donde estaban los hombres de la fogata.

Entonces, avento el sombrero a un lado, se incorporo, sintiendo alarma genuina, tomo su cintura por donde debia encontrarse la "45", y grito en voz alta: "¿ Quien vive?".

Aquella luz se detuvo en su avance y parecio disminuir un poco de intensidad.

Temiendo Pancho que fuera algun ladron, de plano se puso de pie y
volvio a gritar "¿Quien vive o me lo cargo con la pistola?", a lo que el ser, o ente aquel no respondio.

Pero Pancho habia empezado a sentir un frio sepulcral desde hacia rato, y habian empezado a temblarle las piernas, porque aquello no se parecia a nada conocido, aquello respiraba con una especie de gruñido, apenas audible, y la obscuridad era absoluta a excepcion de aquella pequeña luz, que extrañamente no iluminaba su entorno.

Ya definitivamente alarmado, Pancho solto un disparo en direccion de la luz tenebrosa aquella, y parecio detenerse, luego otro disparo y la luz cayo, se escucho un sonido como de un animal pesado cayendo entre la yerba y las tumbas.

A todo esto, los hombres ya venian corriendo al escuchar los disparos y las voces de alarma de Pancho, entonces la luz rojiza se elevo de nuevo, parecio mirar fijamente a Pancho y se alejo con una velocidad impresionante, como una rafaga.

Pancho quedo temblando de terror y de frio, con un dolor de terror en el vientre.

Entonces la temperatura volvio a sentirse tibia, como debia de ser en Abril en Guadalajara, y en eso llegaron los hombres, que al escuchar un breve relato de Pancho, salieron con lamparas de petroleo a buscar a aquello, que tan descompuesto tenia al jefe.

No encontraron nada, ademas el Panteon de Belen de Guadalajara era muy grande y estaba absolutamente obscuro, raramente las linternas no les ayudaban casi en nada y decidieron regresar a reunirse en la fogata.

Esta vez, Pancho decidio acompañarles, pero se nego a mostrar su terror, porque el era todo un hombre, no era ningun cobarde que temblara como mujercita.

Pero los trabajadores pudieron percatarse de su lividez aun con la poca luz de la fogata.

Desde entonces, no es que Pancho se haya vuelto muy fervoroso, pero ya no se niega cuando se le invita "al Rosario."

Historia por Gisela